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Mostrando entradas con la etiqueta Para no llorar. Mostrar todas las entradas
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domingo, 14 de diciembre de 2008

Lo peor del amor ( Y algo más)

Lo peor del amor cuando termina
Son las habitaciones ventiladas
El puré de reproches con sardinas
Las golondrinas muertas en la almohada

Lo malo del después son los despojos
Que embalsaman el humo de los sueños
Los teléfonos que hablan con los ojos
El sístole sin diástole ni dueño

Lo más ingrato es encalar la casa
Remendar los pecados veniales
Condenar a la hoguera los archivos

Lo atroz de la pasión es cuando pasa
Cuando al punto final de los finales

No le siguen dos puntos suspensivos…


Este adiós no maquilla un "hasta luego"
este nunca no esconde un "ojalá"
esta ceniza no juega con fuego
este ciego no mira para atrás.

Este notario firma lo que escribo
esta letra no la protestaré
ahorrate el acuse de recivo

Estas visperas son las del despúes

A este ruido tan huerfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón podrido de latir

Este pez ya no muere por su boca.


JS.




martes, 9 de diciembre de 2008

Mi estrategia.

Mi estrategia es en cambio más profunda y más simple
mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo
ni sé con qué pretexto..... por fin me necesites.

MB.






sábado, 29 de noviembre de 2008

Mentiras piadosas

y asi fue como aprendi
que en historias de dos
conviene a veces mentir,
que ciertos engaños son
narcoticos contra el mal de amor

yo le queria decir la verdad
por amarga que fuera,
contarle que el universo era más
ancho que sus caderas,
le dibujaba un mundo real
no uno color de rosa,
pero ella preferia escuchar
mentiras
piadosas





J. S.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Esas plazas.

Las plazas tienen eso de que sólo basta algun suceso, digamos significativo emocionalmente, para dejarlas marcadas. Aunque con el tiempo olvides porque fué importante tal o cual suceso en cualquier plaza, dificilmente olvidaras que en esa plaza pasó.
Por eso hiciste bien en elegir una plaza ajena, aún limpia de cualquier futura o pasada evocación.
Esta plaza era perfecta para una simulada conversación que puede ser al mismo tiempo un comienzo o un fin, dependiendo del punto de vista.
Aunque no miento, de vuelta prendí un cigarro, me puse los audifonos y camine deseando y si quieres confiado, de que aparecerias de pronto, a darle otro final a esa conversación, a marcar alegremente esta nueva plaza. Si bien encontre la pieza del audifono que como te conte se me perdió de pronto en el camino de ida a la plaza, no apareciste y me resignaba a eso justo
cuando Silvio gritaba en la parte más triste de "Mariposas".

sábado, 15 de noviembre de 2008

Carta a Mariana.

¿Qué película te gustaría ver?
¿Qué canción te gustaría oír?

Esta noche no tengo a nadie
A quien hacerle estas preguntas.
Me escribes desde una ciudad que odias
A las nueve y media de la noche.
Cierto, yo estaba bebiendo,
Mientras tú oías Bach y pensabas volar.

No creí que iba a recordarte
Ni creí que te acordarías de mí.
¿Porqué me escribiste esa carta?
Ya no podré ir solo al cine.

Es cierto que haremos el amor
Y lo haremos como me gusta a mí:
Todo un día de persianas cerradas
Hasta que tu cuerpo reemplace al sol.
Acuérdate que mi signo es Cáncer,
Pequeña Acuario, sauce llorón.
Leeremos libros de astrología
Para inventar nuevas supersticiones.

Me escribes que tendremos una casa
Aunque yo he perdido tantas casas,
Aunque tú piensas tanto en volar
Y yo con los amigos tomo demasiado.

Pero tú no vuelves de la ciudad que odias
Y estás con quien sabe qué malas compañías,
Mientras aquí hay tan pocas personas
A quien hacerles estas simples preguntas:

"Qué canción te gustaría oír,
Qué película te gustaría ver?
Y con quién te gustaría que soñáramos
Después de las nueve y media de la noche?".




Jorge Teillier.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Pañuelos blancos.

Pañuelos blancos a la orilla del puerto, despiden al barco que carga consigo a un marino,
que se marcha con la sensación de vacío, que va desde la garganta al estómago, lugar
en el que en este puerto estuvo su corazón, agigantado de sentir. Se le vacía el pecho
al ritmo de la marea, por la herida que le deja el miedo a la verdad. El miedo a saber la misteriosa
razón que lo empuja de nuevo al mar. Se lleva de consuelo, la alegría de la batalla aunque al final esta sea su derrota, su horrible derrota.

Pero tranquilo marino, no desespere, que las aves migratorias, siempre encuentran el camino de regreso... aunque no vuelvan a pasar por él.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Será (1)

Será que no hicimos nuestra alguna canción
Que contara nuestra historia en tonos mayores.

Y que no tiré piedras a tu ventana
Sólo para besarte a medianoche

Será que no hice un mapa en tu piel
Para saber donde están tus cicatrices.

Será que en tus pechos me dormía
Cuando te tenía que escuchar.

Y que calle lo que mi piel gritaba
Mientras no oía lo que tu voz decía.

Será que no te senté en la mesa del Domingo
Y que te escondí en las plazas y las flores.

Será que lo que guarde para mañana
De guardarlo tanto se pudrió.

Y que conté los momentos a tu lado
En segundos y no en besos, abrazos.

Será que te conocí la madrugada de un día 27
Y no marque el calendario.

Será que no soy quien pensabas.

Y que no brindamos por nosotros.

Será que la euforia de encontrarnos
De tanto arder se consumió.

Será que se van los amantes
Y sólo queden los amigos.

Ojala no, pero poco importa.

jueves, 16 de octubre de 2008

Recuerdo

"Quizá les ha pasado en alguna ocasión, quizá caminando por la calle, en algún momento entre el tumulto de la gente les pareció ver como una aparición fugaz, como un sueño, como un misterio breve pero intenso, la aparición y desaparición entre la gente de una persona a la que amaron hace mucho tiempo. Apenas fue un instante pero suficiente para dejar la imagen en la retina, no están seguros porque apenas fue un instante y sobre todo porque ha llovido mucho desde la última noche en que la pensaron. Y no sé, quizá uno mezcla la realidad con el deseo quizá realmente se trate de la persona, quizás sólo se trate de que se desea cruzar con esa persona, digamos que inconcientemente, aunque sea así entre la gente, durante unos instantes, para preguntar -que sé yo- que tal la vida o que fue de ti.
Algo parecido ocurre en esta canción, muchos suelen preguntarme que pasa por la cabeza de aquella chica de esta canción, y yo no tengo idea. Pero si sé algo, un día él se acercará como cada vez que cantamos esta canción y frente a ella, le hará la pregunta que siempre le hace, ella le devolverá la mirada, se levantará y un día no sé cuando –yo creo que pronto- ella contestará de forma muy diferente a como contesta cada vez que cantamos esta canción."*



Es obligatorio escuchar este tema: http://www.youtube.com/watch?v=BOCKYL8CNxc&feature=related

La gente se emociona en los conciertos de este tipo, llora y canta cada canción verdaderamente identificado/a.
Se crea una atmósfera muy emtiva, además mezclada con un poco de humor, no sé me gusta arto este tipo, sobre todo porque no sólo tiene canciones con las que uno lloraría en esos momentos en que se cree exageradamente que "todo se ha acabado"
sino también canción para decir " esto está empezando".

Y bueno quizás mañana -después de leer esto- busquen en el metro esa cara de otro tiempo, en el que ustedes pensaran, tuvieron mejor suerte. Yo por mi parte no preciso de buscar otros rostros, de otros tiempos en el vagón del metro, mucho menos ahora.


*Intro hecha por el mismo Ismael, antes de comenzar la canción.

viernes, 10 de octubre de 2008

Ya no hare más la guerra.*

*Escrito hace ya 3 o 4 años en mi tierna pubertad. já.


Era cierto, habíamos vencido
era la nuestra, la bandera
que flameaba en la plaza central.
Y esta alegria explosiva lo llenaba todo

Pero cabía hacer una triste aclaración
que surgió inevitablemente
al contemplar los costos de la guerra
basta un pequeño paseo, para
contemplar los muertos, las pérdidas,
las nuevas heridas en la tierra.
Era tan grande, tan fundamental,
tan importante lo perdido,
que tenían el inexplicable poder
de volver el sabor de esta victoria en
brebaje amargo atorado en la garganta.

Y peor aún que esta eventual derrota
era, descubir que lo que nos llevo a la guerra
lo que nos hizo armarnos,
era ciertamente muy distinto
a lo que podriamos llegar
a ganar con la victoria.
Efectivamente, por lo que luchamos
estaba lejos de ser lo que ganamos.

Sin embargo existía un consuelo
tragicomico al cuál se le debe hacer mención.
Y es que la tropa de imbeciles vencidos..

Ignoraban lo irreversible de su derrota..

E ignoraban también, que tanto la seguridad
de los terrenos que creían conquistados como
el semblante duro de sus hombres
se iba a ablandar como el pan en el agua

y esto-al menos ahora-valía por todas las heridas.